Transición energética: Retos y oportunidades ante la mayor demanda de cobre

La industria minera se reunió para conversar respecto al impacto de las tecnologías verdes en sus operaciones, considerando la necesidad de incrementar su producción, en un escenario de mayores exigencias ambientales y sociales.


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Dialogar en torno a los desafíos de la industria para contribuir a los objetivos ambientales, en el marco del combate al cambio climático y el auge de las tecnologías verdes, fue uno de los objetivos del evento organizado por la consultora CRU y el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco).

En el marco de la actividad, Erik Heimlich, Head of Base Metals Supply, del CRU, comentó que el sector de los vehículos eléctricos sigue creciendo más rápido de lo esperado, aunque existe incertidumbre respecto a su evolución. Al respecto, destacó el incremento que presenta la movilidad eléctrica en países como China y Estados Unidos.

Agregó que la transición a la energía verde es un gran impulso a la demanda de cobre, aunque hay dudas respecto a los 50 Mt proyectados para 2050.

En esa línea, señaló que el consumo de cobre refinado relacionado con la energía verde llegará a 5,7 Mt en 2032. Mencionó que la energía solar y eólica terrestre lideran el proceso de transición a las energías renovables.

En otro punto de su exposición, el ejecutivo manifestó que el consumo por metales de las economías emergentes será crucial en la medida que China se ralentiza, aunque advirtió que las economías emergentes crecerán a un ritmo más lento que el gigante asiático.

Al respecto, detalló que las previsiones de demanda han subestimado a China, pero han sobreestimado al resto del mundo.

Por otra parte, recalcó que la sustitución y el uso de chatarra de cobre son riesgos importantes para la demanda: las pérdidas por sustitución podrían alcanzar las 300.000 t/ año en 2050, a lo que se suma el hecho que la legislación y la economía harían que se mantenga más chatarra dentro de Europa.

De manera adicional, hizo hincapié en que los proyectos mineros deben avanzar para satisfacer la demanda de mediano y largo plazo, al considerar que se observa una lenta reacción de la minería del cobre frente a la creciente brecha de la oferta.

Sobre este punto, indicó que la desaceleración del crecimiento de la producción de cobre de mina genera una creciente brecha de la oferta, en circunstancias que la cartera de proyectos mineros de clase mundial es reducida y riesgosa.

Costos operacionales y medio ambiente

La actividad también contó con la participación de Eric Medel, Senior Analyst Copper Cost Model del CRU, quien recalcó que verde o no, el mundo necesita cobre.

Destacó la creciente demanda por metal rojo, lo que se contrapone con el hecho que su producción es cada vez más compleja, con mayores desafíos operacionales, y exigencias ambientales y sociales.

Vinculado a este punto, mencionó que el cobre es menos intensivo en emisiones, respecto a otros metales como el aluminio, teniendo un rol crítico en la ambición de un mundo cero emisiones. Aunque, indicó que los procesos productivos y regiones donde se emplazan las compañías hacen una gran diferencia respecto al nivel de emisiones que genera la actividad minera, destacando las mayores cifras que presenta el continente americano y China, en comparación a Europa y África.

Además, comentó que los yacimientos de menores costos están en mejores condiciones para adoptar tecnologías que permitan reducir sus emisiones. En esa línea, mencionó algunas de las estrategias disponibles, como el incremento de la recuperación de mineral, la integración de las energías renovables, la electrificación y el hidrógeno.

Al respecto, destacó que la electrificación es capaz de reducir emisiones, pero también disminuir los costos operacionales.

Junto con ello, manifestó que los criterios ESG (siglas en inglés de ‘environmental, social and governance’) conllevan un aumento del OPEX y el CAPEX, resultando un incentivo a los precios,  además de reducir la viabilidad de algunos proyectos mineros.