Las 5 claves para el buen cuidado del auto eléctrico

Los EV tienen hasta un 60% menos de piezas, lo que reduce el riesgo. 


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Es cierto que los vehículos eléctricos (EV) tienen menos fallas y que no suelen pasar tanto por el taller mecánico como los vehículos convencionales. Algunos estudios aseguran que los autos eléctricos ahorran hasta un 40-50% en las facturas del taller, en comparación con uno de combustión.

La razón de ello es que los EV tienen hasta un 60% menos de piezas, lo que reduce el riesgo. 

Hay otros factores, por ejemplo, los EV no tienen correa de distribución, ni embrague, ni tubo de escape, ni caja de cambios. Y tampoco necesita aceite motor, lleva menos filtros, etc. 

¿Significa que son inmunes a sufrir fallas y daños?

En absoluto. Y por eso ElectroMov explica las 5 claves para el buen cuidado de un EV:

Ruedas: hay que cambiarlas y vigilar su desgaste y rodadura para mantener la seguridad. Conducir con neumáticos en mal estado siempre será poco recomendable.

El sistema de amortiguación: no es muy diferente al de uno de combustión interna, por tanto, hay que considerar con las mismas precauciones, sustituciones y posibles averías.

Sistema de frenado: las pastillas de freno sufren menos en un vehículo eléctrico por el sistema de frenada regenerativa, pero aunque menor, igualmente existe desgaste y hay que vigilar su estado, así como el nivel del líquido.

Líquido refrigerante de las baterías: no es el mismo que el que se usa en un auto tradicional, ya que se utiliza uno específico para los EV y debe cambiarse, según las especificaciones del fabricante. Lo más corriente es que se recomiende entre los 80.000 y 120.000 kilómetros la primera vez.

Filtro de aire: se recomiendan cambiar el filtro de aire a los 10.000- 15.000 km en todo tipo de vehículos.

¿Y qué pasa con las baterías?

Aunque se ha avanzando mucho en la eficacia y durabilidad de las baterías, todavía sieguen siendo el componente que más hay que proteger

Los fabricantes se esfuerzan por desarrollar baterías que no pierdan autonomía con el paso del tiempo. Y aunque los avances conseguidos en una década han sido enormes, todavía ofrecen garantías de hasta ocho años con un buen nivel de autonomía.

  • Los ciclos de carga deben ser lo menos numerosos y frecuentes que sea posible, cuando la batería presente niveles bajos y no antes.
  • El sistema de carga rápido no es el más aconsejable.