Prohibición de convertir autos convencionales a eléctricos preocupa a privados

Por su lado, en el sector académico, señalan que el procedimiento de cambio no presenta mayores riesgos.


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La conversión de autos antiguos, previos al año 1992, se había transformado poco a poco en una alternativa interesante para las personas que buscaban darle una nueva vida a sus vehículos, a través de una opción que consideraban ecológica. Para esto, bastaba con la compra de unos kit de conversión que eran fabricados en Estados Unidos o China, con un costo de entre 5 y 6 millones de pesos, y luego poder adquirir una patente especial que se renovaba cada seis meses luego de una prueba básica.

Sin embargo, luego de que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones  en diciembre pasado emitiera una circular interna a todas sus secretarías regionales ministeriales oficiando a las plantas de revisión técnica a no realizarle inspecciones a autos convertidos, por lo que todos estos vehículos quedaron de manera automática fuera de la ley.

La argumentación, expuesta en el documento, es que las conversiones de motores combustibles a eléctricos, “no solo se trata de un cambio de motor, sino de una transformación completa del vehículo”.

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Gonzalo Pacheco, dueño de la empresa Movener señala a ElectroMov que durante los últimos años, se han dedicado a convertir vehículos antiguos a eléctricos y que la circular del ejecutivo “nos corta las alas”, señala.

“Significa un cierre de puertas bastante fuerte. En un principio fuimos apoyados por Corfo,y salimos adelante como la primera empresa de conversiones en Chile y ahora el mismo Estado nos cierra la puerta. Yo creo que la prohibición apela a acortar las alas de la innovación. En ese sentido, nos pegó fuerte como línea de negocio. Sin embargo, no hemos quebrado, ya que tenemos otras líneas de máquinas y otros equipos”.

“Estamos dispuestos a dar la lucha en este tema, estamos trabajando convocando a aliados, con una fuerte campaña en redes sociales, y videos de lo que hacemos con una mirada positiva a la conversión de vehículos”, agregó.

Andrés Álamo es gerente general de la empresa Smart Cargo, que importa y vende motos y vehículos eléctricos a precios desde los $3 millones en adelante. Si bien la conversión de vehículos pudiera ser una amenaza directa a su negocio, lamenta y critica que el ejecutivo la prohíba.

“Es absurdo. Es un claro conflicto de interés de la industria fósil. Esos vehículos representan una amenaza a las automotoras donde su principal negocio es un servicio técnico, es la post venta. Aquí hay algo oscuro, por decirlo de alguna manera. Hay gato encerrado. Se tiene que destrabar eso. No puede ser que privilegien la venta de vehículos nuevos pudiendo tener acceso a uno convertido por un precio mucho más bajo”, señala.

En este sentido, el académico del Departamento de Mecánica de la Universidad Santa María (USM), Walter Adrian, explica que dentro de los principales riesgos de la conversión “está la tensión y la cantidad de corriente. Sin embargo, embargo, como el kit es nuevo, está sin energía y hay todo un proceso antes de habilitarlo, incluso el sistema tiene también un proceso de poner todas las energías a cero en caso de desmontar o hacer una reparación”.

“Un vehículo convertido, si el cambio lo hace una entidad capacitada, ofrecerá los mismos estándares de un vehículo de fábrica, puesto que se sigue un procedimiento dado por el fabricante de los sistemas. Si eso se hace al pie de la letra, todo debería estar bien”. La principal diferencia fue su objetivo de diseño, pero insisto, si lo hace una entidad especializada y acreditada para ello, no debería haber problemas. Quizás en la instrumentación instalada, la cual estéticamente quedaría diferente, pero es cosa de detalles”, añade.

El principal  problema con los vehículos eléctricos en este instante, es su carga. Todos los vehículos incluso se pueden cargar en casa, pero el problema es que si hay un consumo grande, ¿estamos en condiciones de suministrar esa energía?“, concluyó.