La particular prueba que debió superar el Mini Electric antes de iniciar su fabricación masiva

Un prototipo del modelo tuvo que demostrar en terreno el rendimiento de su motor eléctrico.


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En noviembre próximo se estima que se inicie la fabricación en serie del Mini Cooper SE, marcando un hito de la marca británica en el ámbito de la electromovilidad.

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Con miras a ese objetivo, el vehículo está siendo sometido a una serie de pruebas técnicas, algunas de las cuales han sido poco convencionales.

Es así como en el aeropuerto de Fráncfort, un prototipo del nuevo modelo, próximo a los de serie, asumió el papel de remolcador de un avión de carga Boeing 777F, en dirección al punto de carga, con un peso en vacío de unas 150 toneladas.

Para ayudar al Mini Cooper SE a desempeñar su papel de “muscle car”, las características de rendimiento del motor eléctrico combinan la entrega espontánea de potencia con un alto nivel de par desde el principio.

Estrategia corporativa

El vehículo, que se fabricará en serie en la planta británica de Oxford, se basa en el Mini 3 puertas y combina la conducción sin emisiones con la sensación de kart característica de la marca, junto con la calidad y el diseño característico de la marca.

La expansión continua de la gama de vehículos con propulsión eléctrica en sus diversas marcas y segmentos es una de las claves a través de las cuales BMW Group está configurando la movilidad del futuro, basándose en su estrategia corporativa Number One > Next.

Después del BMW i3, es el segundo modelo exclusivamente eléctrico de la cartera de vehículos premium de la empresa.